Estados Unidos y China, el yin y el yang de los mercados en 2025

Ana Carrisso | Fidelity

Directora asociada de ventas, Fidelity International
Licenciada en Comercio y Administración de Empresas por LCCI, Ana Carrisso se incorporó al equipo de Fidelity International Iberia en 1998, donde ha desarrollado toda su carrera en el sector de la gestión de activos.

Enero de 2025, por Ana Carrisso

Pase lo que pase este año que acaba de empezar, los inversores deben recordar una lección clave: no hay una bola de cristal en las inversiones.

El año de 2024 registró un número récord de procesos electorales en todo el mundo y, aunque la agenda política sea menos intensa en 2025, la incertidumbre seguirá sobre la mesa. Los inversores deben estar atentos a acontecimientos como las elecciones en Alemania –y su impacto en los mercados de acciones y bonos–, la evolución de la situación política en Francia –que se caracterizó por la inestabilidad y el aumento del déficit presupuestario en 2024– o cómo Donald Trump implementará sus políticas en su nuevo mandato. También deberían vigilar los mercados de materias primas (el oro ha registrado máximos históricos en 2024), ya que podrían verse afectados si las tensiones en Oriente Medio continúan aumentando. 

Prevemos que el retorno de las divergencias será uno de los grandes temas de 2025: divergencias en la política, en el crecimiento, en la inflación, en la evolución de los tipos de interés y en la geopolítica. Es decir, ya no consideraremos las regiones o clases de activos como un bloque único, sino que nos fijaremos en la evolución individual y dónde pueden surgir ideas de inversión interesantes. 

Queremos destacar las diferencias entre los dos grandes campeones del mundo actuales: los Estados Unidos y China. Las autoridades de estos países tenderán a expresar preocupaciones muy diferentes a lo largo de este año que acaba de empezar.

EE.UU.: ¿subirá de nuevo la inflación?

La histórica victoria republicana, que hizo volver a Donald Trump a la Casa Blanca con una mayoría en el Congreso y en el Senado, ha resuelto una de las grandes cuestiones de 2024. Dato el tipo de promesas que Trump hizo durante la campaña electoral (más aranceles, más gasto público y controles migratorios más rigurosos), y con el precedente que estableció en su primer mandato, creemos que ha aumentado la probabilidad de que la inflación vuelva a subir en los Estados Unidos en los próximos cuatro años. 

Esto podría afectar a la política monetaria de la Reserva Federal, que inició un ciclo de recortes de los tipos de interés en el cuarto trimestre de 2024. Conviene recordar que un escenario de crecimiento económico y aumento de la inflación no justificaría la necesidad de bajar los tipos de interés, sino que incluso podría plantear la solución contraria: nuevas subidas de los tipos de interés para controlar los precios si la economía se “calienta” demasiado. 

¿China se posiciona para preservar o para reactivar su crecimiento?

En el otro lado de la balanza está China. El país ha tenido problemas para reactivar su economía, tras haber prolongado las restricciones a la población relacionadas con la COVID mucho más tiempo que otras naciones. Además, han tenido que lidiar con el estallido de una burbuja inmobiliaria de proporciones colosales. Las autoridades del país anunciaron en septiembre de 2024 el lanzamiento de un gran paquete de estímulos para sacar a China de la deflación y reactivar el crecimiento de una vez por todas, pero nuestra opinión es que el país se está posicionando para preservar, en lugar de reactivar, su crecimiento económico. Esto puede ser un problema, ya que las expectativas de los mercados son más optimistas y anticipan más estímulos fiscales y más recortes en los tipos de interés. 

Consecuencias de segundo orden

Esta es la visión general de como el escenario geopolítico se podrá configurar en 2025. Sin embargo, los inversores también deben estar atentos a las consecuencias de segundo orden, más allá de lo evidente. Existen riesgos para algunos sectores debido a posibles aranceles y nuevas tensiones comerciales entre los EE.UU. y China, pero esperamos que la reflación en los Estados Unidos contribuya a aumentar los beneficios de las empresas estadounidenses. También seguimos de cerca la tendencia para la división de industrias, una política que han apoyado tanto demócratas como republicanos. En China, preferimos los sectores que ya ocupan un lugar destacado en la agenda política del gobierno, como la tecnología, la industria de vanguardia, el consumo y la atención sanitaria. 

Pase lo que pase este año que acaba de empezar, los inversores deben recordar una lección clave: no hay una bola de cristal en las inversiones. Cualquier acontecimiento importante puede producirse en cualquier momento, por lo que es fundamental hacer los deberes: evaluar los riesgos, revisar el posicionamiento de las carteras y esperar a que surjan oportunidades.