¿Cuáles son las nuevas dinámicas en las cadenas de distribución?
Enero de 2025 por Mário Pires
Nuevas dinámicas en las cadenas de distribución
Las operaciones que garantizan que un producto llega a los consumidores de forma eficiente son los eslabones de las cadenas de distribución y están interconectadas en engranajes complejos. Cuando todo funciona ni siquiera nos damos cuenta de que existen, pero innumerables acontecimientos han puesto de manifiesto sus vulnerabilidades.
¿Sabe de dónde vienen la mayoría de los chips de inteligencia artificial y de las baterías para los vehículos eléctricos? De Taiwán y de China. Cientos de productos y componentes como estos se fabrican muy lejos de las industrias que los utilizan y de los consumidores que los compran. Para garantizar que llegan de forma eficiente del lugar de producción a los consumidores hay un conjunto de operaciones que no pueden fallar.
Estas operaciones son los eslabones de las cadenas de distribución o suministro y están interconectadas en engranajes complejos, esenciales para el comercio internacional de mercancías. Cuando todo funciona ni siquiera nos damos cuenta de que existen, pero innumerables acontecimientos han puesto de manifiesto sus vulnerabilidades.
La pandemia de la COVID-19 fue uno de los eventos más extremos en la interrupción de las cadenas de distribución globales, pero muchos otros, incluyendo conflictos políticos, han perturbado estos engranajes, desde la guerra de Ucrania, con fuertes implicaciones para la distribución de cereales y energía, hasta la creciente inseguridad en Medio Oriente, que llevó al desvío de buques mercantes del Mar Rojo, aumentando el tiempo y el precio (del transporte) de productos que provienen de Asia.
Ubicar la producción “más cerca de casa” es, por lo tanto, una cuestión que consideran muchas empresas y responsables de toma de decisiones. Pero la fluidez de las cadenas de suministro no es la única razón para favorecer un movimiento de “desglobalización” que está cambiando las dinámicas del comercio internacional.
Tarifas: amenazas y oportunidades
La idea de reubicar la producción ha cobrado fuerza también por motivos proteccionistas: para proteger la producción nacional, a través de la imposición de aranceles a los productos que provienen del extranjero.
El ejemplo más significativo lo tenemos en los aranceles aplicados por EE.UU. a los productos chinos, una realidad que empezó incluso antes de la pandemia, al comienzo del primer mandato de Trump.
Mientras que, por un lado, estas tasas promueven la producción estadounidense (en detrimento de las importaciones) y contribuyen a los ingresos del Estado, por otro lado, son impuestos al consumo que provocan un aumento de la inflación, con diversas consecuencias:
- Los productos llegan a los compradores a precios más altos, lo que reduce el poder adquisitivo (y la capacidad de elegir) de las familias y la competitividad de las empresas que los necesitan, lo que repercute en los resultados empresariales y en el empleo.
- Generan mayor incertidumbre en los mercados financieros y mayor volatilidad en los precios de las acciones, especialmente en los países, sectores y empresas más expuestos.
- Al reducir los ingresos de particulares y empresas provocan indirectamente una reducción de la recaudación de otros impuestos.
En 2018/19, los americanos habrían pagado cerca de 80 mil millones de dólares más en impuestos debido a los aranceles, estimó la Tax Foudation. La administración Biden mantuvo la mayoría de estas tasas y las aumentó en productos estratégicos, como los semiconductores y vehículos eléctricos chinos, con un aumento de impuestos de alrededor de los 3,6 mil millones de dólares.
El aumento de aranceles sobre los productos chinos (10%) y el nuevo impuesto a las importaciones de México y Canadá (25%) podrían ser inminentes al inicio del nuevo mandato de Trump. La Tax Foundation calcula que, a largo plazo, la combinación de viejos y nuevos aranceles podría reducir el PIB estadounidense en un 0,4% y acabar con más de 344 mil puestos de trabajo.
Pero los aranceles, cuando se aplican estratégicamente, pueden ser eficaces para dinamizar internamente sectores y productos estratégicos. Y también pueden significar oportunidades para quienes sepan anticiparse al cambio de las dinámicas en el comercio internacional e identificar las empresas, los sectores y regiones (países) que se beneficiarán de un aumento de la demanda y competitividad, teniendo en cuenta la desglobalización y el proteccionismo.
Estarán en esta situación, por ejemplo, los mercados que se beneficien de la reubicación de las cadenas de suministro y no estén sujetos a aranceles, y las empresas que desarrollan tecnologías innovadoras y productos sustitutos en los sectores más afectados por las “guerras comerciales”.